miércoles, 3 de octubre de 2012

Televisión

Buenas noches,
        he cenado hace más de una hora, he recogido las cosas del trabajo y me voy a dormir. Mientras, me ha vuelto a la memoria lo que he visto en la TV mientras cenaba...
        Casualmente les contaba hoy a mis niños que las normas de buena educación y de comportamiento son importantes y les señalaba el porqué. Todos debemos seguir unas normas de buen funcionamiento y de respeto mutuo entre nosotros y para con los materiales que usamos. Con ello conseguimos que todo funcione bien y con ello hacemos lo que debemos como personas. Porque en el fondo casi todos somos buenas personas que hacemos lo correcto.
         Y les he contado que yo me encontré una pulsera en la estación central de Barcelona, en Sants, hace muchos años. Parecía de oro, pero no se me ocurrió quedármela. La llevé a objetos perdidos. También les he contado que años más tarde, yo intentaba sacar dinero de un cajero de la Plaza de Cataluña, junto a la acera, en el centro mismo de Barcelona. Me escribió en la pantalla "operación no disponible", así que me fui. Cuando llevaba 20 m andados, oí una chica joven que venía tras de mí corriendo y me llamaba y que me preguntó si había sacado dinero del cajero. Le dije que no me dejó, pensando que ella tenía el mismo problema. A lo que me respondió: "¡Es que está el dinero allí!". Volví enseguida y, efectivamente, allí estaban mis 5000 ptas. esperando en la ranura. Nadie las había cogido. Les he hecho notar que eso era LO NORMAL, lo que la gente normal hace y debe hacer, a pesar de que haya gente que no lo haga, como tantos políticos y personas que mandan en altos cargos, que roban y estafan. Pero eso -he recalcado- no son lo normal, gracias a Dios.
        Hoy en el programa "lo sabe, no lo sabe" salía una chiqueta muy mona en Salamanca. Contaba que tenía un niño de 9 años en silla de ruedas con parálisis de la enfermedad de Angelman o algo así; que era madre soltera, en paro, que el padre se había desentendido y que recogía tapones para pagar los 3500 E de una silla nueva para sustituir la otra vieja donde ya no cabía su hijo. Ya tenía 8 tm y le faltaban 15 más.
         Qué casualidad he pensado; esto debe de estar manipulado... Pero me ha dado mucha pena oír la historia. Y me la he creído cuando la chica lo contaba con una sonrisa permanente que dejaba traslucir la amargura de la situación en sus ojos. Me he emocionado, de verdad.
         Mientras, han ido paseando por Salamanca, se han visto monumentos y calles, han preguntado a varias personas y finalmente ha conseguido llevarse 6000 E. El locutor le ha dado el fajo con el dinero y entonces sí se ha echado a llorar la chica. El locutor (cínico con todo el mundo) ha tenido la delicadeza profesional de callarse y dejar que la escena hablara por sí sola. Entonces se acercaban por detrás (en la calle, todo esto) su madre con su hijo en la silla. Ciertamente estaba disminuido, lo ha abrazado, lo ha besado, le ha contado lo sucedido y el niño ha empezado a dar convulsiones de alegría.
        Ha sido todo muy emotivo. M'a touché. Me he ido a otra cadena pensando que, de vez en cuando, a pesar de lo sensiblero que pueda parecer, se hace justicia y que la TV no es tan mala como la pintan. De vez en cuando, cumple una función social de mostrarnos a la gente buena, de recompensarla (aunque sea un apaño) y de darnos esperanza. Nos permite empatizar y pensar que no todo está perdido. Aún queda gente que hace lo que debe y lo que se espera de ella.
        Me gustaría pensar que esta mañana mis niños lo han entendido y que harán lo que se espera de ellos el día de mañana. Eso me da fuerzas para seguir intentándolo. Menos mal que a pesar de lo que se oye en los telediarios, la TV no me las quita en días como hoy.

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